¿QUÉ ES LA INICIATIVA « 4 POR 1000 »?

La iniciativa internacional « 4 por 1000 », lanzada por Francia el 1ro de diciembre de 2015 durante la COP 21, consiste en unir todos los actores voluntarios del sector público y privado (Estados, colectividades, empresas, organizaciones profesionales, ONG, centros de investigación) en el marco del Plan de acción Lima-París.

La iniciativa busca mostrar que la agricultura, especialmente los suelos agrícolas, pueden desempeñar un papel determinante para la seguridad alimentaria y el cambio climático.

Basándose en documentación científica sólida, esta iniciativa invita a todos los socios a dar a conocer o establecer acciones concretas sobre el almacenamiento de carbono en los suelos, y el tipo de prácticas para lograrlo (agroecología, agroforestería, agricultura de conservación, de gestión del paisaje…).   

La ambición de la iniciativa es incitar a los actores a que se comprometan en una transición hacia una agricultura productiva, altamente resistente, basada en un manejo adaptado de las tierras y los suelos, generadora de empleos e ingresos, y así mensajera de un desarrollo sostenible.

CGIAR System Organization, organización internacional ubicada en Montpellier, alberga la Secretaría Ejecutiva de la iniciativa « 4 por 1000 ».  

¿POR QUÉ SE HABLA DE « 4 POR 1000 »?

Una  tasa de crecimiento anual de las reservas de carbono en los suelos de 0.4%, es decir 4 al año, permitiría detener el aumento de la concentración de CO2 en la atmosfera relacionada con actividades humanas.  

Esta tasa de crecimiento no es una meta normativa para cada país, pero busca mostrar que un incremento, incluso mínimo, de las reservas de carbono en los suelos agrícolas (incluyendo pastizales y praderas) y forestales es una herramienta mayor para mejorar la fertilidad de los suelos y la producción agrícola, así como para cumplir con la meta a largo plazo de limitar el incremento de las temperaturas a +2°C, nivel más allá del cual las consecuencias provocadas por el cambio climático serían de una amplitud significativa, según el IPCC.

La iniciativa « 4 por 1000 » quiere ser un complemento a los esfuerzos indispensables de reducción global y general de las emisiones de gases de efecto invernadero en toda la economía. Es voluntaria, le toca a cada miembro definir la manera en la que contribuye a sus metas.

LA AGRICULTURA COMO MANERA DE LUCHAR CONTRA LOS CAMBIOS CLIMÁTICOS

« 4 por 1000 »: suelos para la seguridad alimentaria y el clima

Las actividades humanas emiten enormes cantidades de gas carbónico (CO2) en la atmósfera, lo que incrementa el efecto invernadero y acelera el cambio climático.

Cada año, el 30% de este gas carbónico (CO2) es recuperado por las plantas gracias a la fotosíntesis. Después, cuando las plantas mueren y se descomponen, los organismos vivos del suelo, tales como las bacterias, hongos o gusanos, las transforman en materia orgánica. Esta materia orgánica rica en carbono, es esencial para la alimentación de los seres humanos porque retiene el agua, el nitrógeno y el fósforo, indispensables para el crecimiento de las plantas.

Los suelos mundiales contienen 2 a 3 veces más carbono que la atmósfera.  

Si aumentamos esta tasa de carbono de 0,4% al año, o 4 al año, en los primeros 30-40 centímetros del suelo detenemos el aumento anual de gas carbónico (CO2) en la atmósfera.   

Esto es lo que propone la Iniciativa « 4 por 1000 », los suelos para la seguridad alimentaria y el clima.

El aumento de la cantidad de carbono en los suelos contribuye:

  • no solo a estabilizar el clima
  • sino también a asegurar la seguridad alimentaria, es decir, a producir comida en cantidad suficiente

¿Cómo lograrlo ?

Se deben implementar medidas políticas para:

  • Reducir la deforestación
  • Y fomentar las prácticas agroecológicas que aumentan la cantidad de materia orgánica en los suelos y cumplen con el objetivo de 4% al año.

Se trata por ejemplo de:

  • No dejar el suelo desnudo, y trabajarlo menos, para limitar las pérdidas de carbono. En efecto, entre más se cubren los suelos, son más ricos en materia orgánica, y por lo tanto en carbono.
  • Nutrir los suelos con estiércol y composta.
  • Restaurar los cultivos, los pastizales, los bosques deteriorados, las zonas áridas y semiáridas de nuestro planeta.   
  • Plantar árboles y legumbres, por ejemplo (que fijan además el nitrógeno contenido en la atmósfera en los suelos, favoreciendo de esta manera el crecimiento de las hojas de las plantas)
  • Recolectar el agua abajo de las plantas.

¿Quiénes participan?

Existen 570 millones de granjas en el mundo y más de 3,000 millones de personas viviendo en zonas rurales, quienes podrían implementar estas prácticas.  

¿A qué costo?

Para restaurar los suelos agrícolas, hacen falta alrededor de unos diez dólares por hectárea…

La agroforestería y la restauración de los bosques necesitarían inversiones más importantes.

¿Y por cuánto tiempo?

La acumulación de carbono en los suelos proseguirá de 20 a 30 años después de la implementación de buenas prácticas si éstas se mantienen.

UNA PRIORIDAD: LOS SUELOS AGRÍCOLAS PARA GARANTIZAR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

Una constatación simple :

  • La degradación de los suelos amenaza más del 40% de las tierras emergidas y los desajustes climáticos aceleran este proceso.
  • La degradación de los suelos tiene efectos nefastos sobre la seguridad alimentaria y la agricultura familiar.

Nuestra capacidad de alimentar 9,800 millones de humanos en el 2050 en un contexto de cambio climático dependerá, entre otras cosas, de nuestra capacidad de conservar los suelos vivos.

La producción agrícola  está altamente correlacionada con la salud de los suelos, cuyo principal indicador es la tasa de materia orgánica. Suelos productivos y estables favorecen directamente la resiliencia de los agricultores contra los desajustes climáticos.

La materia orgánica de los suelos

La materia orgánica de los suelos, mayormente compuesta de carbono, participa a cuatro grandes servicios ecosistémicos:

  • la fertilidad de los suelos para las plantas
  • su retención en agua,
  • la resistencia de los suelos a la erosión, y
  • su biodiversidad.

La evolución, incluso mínima, de las reservas de carbono en los suelos tiene efectos mayores tanto sobre la productividad agrícola como sobre el ciclo mundial de los gases de efecto invernadero.  

Preservar el carbono orgánico de los suelos, restaurar y mejorar los suelos agrícolas deteriorados y, de manera general, aumentar el carbono en los suelos son retos mayores para asumir el triple desafío de la seguridad alimentaria, la adaptación de los sistemas agrícolas y forestales de las poblaciones a los desajustes climáticos, y la atenuación de las emisiones de origen antrópico.  

Para lograrlo, existen 3 herramientas :

  • Luchar contra la degradación de los suelos

La degradación de los suelos amenaza más del 40% de las tierras emergidas y los desajustes climáticos aceleran este proceso. Este deterioro tiene efectos nefastos sobre la seguridad alimentaria y las agriculturas familiares.

  • Participar al objetivo de seguridad alimentaria

Nuestra capacidad de alimentar 9,800 millones de humanos en el 2050 en un contexto de cambio climático dependerá, entre otras cosas, de nuestra capacidad de conservar los suelos vivos. La producción agrícola  está altamente correlacionada con la salud de los suelos, cuyo principal indicador es la tasa de materia orgánica. Suelos productivos y estables favorecen directamente la resiliencia de los agricultores hacia los desajustes climáticos.

  • Adaptar la agricultura al cambio climático

Aquellos suelos más ricos en materia orgánica y por consecuencia en carbono, están más adaptados para soportar el impacto de los desajustes climáticos, pues resisten mejor a la erosión y retienen mejor el agua, especialmente durante acontecimientos extremos como las sequías.

Existen soluciones concretas:

La Iniciativa « 4 por 1000 » muestra que la agricultura puede aportar soluciones concretas al reto planteado por los desajustes climáticos, y a su vez cumplir con el desafío de la seguridad alimentaria mediante la implementación de prácticas agrícolas adaptadas a las condiciones locales: agroecología, agroforestería, agricultura de conservación, gestión del paisaje…

UNA AMBICIÓN

La iniciativa « 4 por 1000 »: los suelos para la seguridad alimentaria y el clima

La iniciativa « 4 por 1000 » busca incrementar la cantidad de materia orgánica en los suelos y el almacenamiento de carbono, mediante la implementación de prácticas agrícolas adaptadas a las condiciones locales, tanto ambientales, sociales, como económicas, así como lo proponen, entre otros, la agroecología, agroforestería, agricultura de conservación o la gestión del paisaje.  

  • La iniciativa involucra a los actores en una transición hacia una agricultura productiva, altamente resistente, basada en un manejo adaptado de las tierras y los suelos, generadora de empleos e ingresos, y así mensajera de un desarrollo sostenible.
  • Esta iniciativa se integra en el marco del Plan de Acción Global para el Clima (GCAA) aprobado por la UNFCCC en la COP 22, el cual da seguimiento al Plan de acción Lima-Paris de la COP 21 y contribuye a la meta de alcanzar un mundo neutral en cuanto al deterioro de las tierras.
  • Los actores podrán comprometerse para que un máximo de suelos agrícolas se beneficien de prácticas que permitan mantener o mejorar su cantidad de carbono, o preservar los suelos ricos en carbono. Cada actor podrá comprometerse con un objetivo, uno o varios tipos de acciones (desde la gestión de las reservas de carbono de los suelos hasta medidas de apoyo como el seguro inicial, los pagos para los servicios ecosistémicos, etc.), un calendario y recursos.
  • La iniciativa debe enviar un fuerte mensaje sobre el potencial del sector agrícola en participar a la meta de las economías, a largo plazo, de neutralidad en carbono.

COMPRENDER EL « 4 POR 1000 » EN 3’30

Video

Fuente : INRA, IRD, CIRAD et CGIAR. Primavera 2015

LA INICIATIVA « 4 POR 1000 » EN UN SOLO ESQUEMA

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